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Plebiscito (Sí a la Paz), Guerra o Abstinencia

Plebiscito

Es una cuestión de ideales, raíces iracundas y percepciones de gentes, pero lo seguro es que el dinero detrás de un Sí a la Paz o la continuidad de la guerra continuara fluyendo en las esferas del poder. Lo que sí es seguro es que, un proceso estructurado puede llevar a Colombia a ser una de las potencias de Latinoamérica, pero tendría que acabarse de igual manera la corrupción… en fin ahora solo se habla de plebiscito, el mecanismo de participación ciudadana por medio del cual se consulta al pueblo sobre una ley de especial importancia para el Estado.

La Sala Plena de la Corte Constitucional aprobó que este sea el mecanismo de refrendación para (dar validez) a los acuerdos de paz que se están negociando en La Habana, entre el Gobierno Nacional y las Farc desde hace cuatros años.

Son muchos los sapos que se ha tenido que tragar el Gobierno Nacional para poder cumplir su propósito, como lo dijo el Presidente Juan Manuel Santos: “Verlos allá (comandantes y jefes de las Farc) con cierta soberbia es difícil de aceptar, pero si queremos la paz tenemos que hacerla con los enemigos. Si queremos la paz tenemos que sentarnos con ellos y acordar cómo vamos a hacer esta paz (…) son sapos muy grandes que uno se tiene que tragar”. Recordemos entonces; colombianos mayores de edad, que tengan su cédula inscrita ante la Registraduría Nacional están llamados a ejercer el derecho constitucional del plebiscito. El umbral es el margen mínimo que se tiene que superar para que una de las dos opciones gane, en este caso la corte definió el 13% del censo electoral, unos 4’387.118 votos por el “Sí” o por el “No”.

De ganar el “Sí”, los acuerdos entre el Gobierno y las FARC quedan aprobados, para que el Presidente proceda a hacer las modificaciones constitucionales que se necesiten, Si gana el “No”, el Presidente quedará inhabilitado para hacer dicho proceso y se tendrían que renegociar los puntos en desacuerdo.

La Misión de Observación Electoral, es una organización de la sociedad civil, independiente del gobierno, de los partidos políticos y de intereses privados que realiza una observación rigurosa y autónoma de los ejercicios democráticos en el país, dispondrá de 2.000 observadores que se dispersarán por todas las regiones para la vigilancia del proceso en las urnas.

Ahora empieza una muy parecida campaña política de quienes están de acuerdo con hacer un alto en el camino avalando las negociaciones, o en su defecto quienes se reúsan a estos acuerdos. Sea cual sea la decisión de los colombianos en las urnas hay que pensar en el futuro de una Colombia prospera, autosuficiente y con oportunidad para todos.

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