Historias

“Yo no nací para amar, nadie nació para mí”

Juan Gabriel

Así de inesperada llego la muerte. Alberto Aguilera Valadez, más conocido por su nombre artístico Juan Gabriel, el ‘Divo de Juárez’, dejo un vacío en todo en el mundo. Uno de los artistas que conquisto corazones por su humildad.

Su historia marcada por una terrible esquizofrenia que sufrió su padre y su madre, de origen muy humilde, tuvo que abandonar a Juan Gabriel en un orfanato cuando este tenía solo 3 años, el menor de nueve hermanos, quiso siempre estar al lado de su familia e incansablemente lucho hasta convertirse en el tenor más importante de México.

“Yo no nací para amar, nadie nació para mí”, con esta letra tan dura, en realidad canta su propia historia de abandono y sufrimiento. El carpintero del orfanato le enseñó a sacarle notas al piano y a la guitarra, a los 16 años escapa de allí y se dedica a lavar la ropa de prostitutas en Ciudad Juárez. Así Juan Gabriel aprendió en la prestigiosa e irrepetible academia de la vida, con lecciones de pobreza, hambre y maltrato.

Fue una de las prostitutas de un bar de mala muerte llamado el ‘Noa Noa’, la que le tendió una mano, luego inmortalizaría al ‘Noa Noa’ en una canción que lleva ese nombre. Abrirse camino en el machista y cerrado mundo del espectáculo mexicano le costó lágrimas, hasta que en los años 80 se consagró como ídolo en su propia tierra.

Encima del bien y del mal, y consagrado como el más grande artista popular de México, y uno de los más grandes de Latinoamérica, nunca quiso ocultar nada. Respondió a preguntas muy personales en una producción realizada por TNT hace tan solo meses y dio a conocer su historia.

Al ‘Divo de Juárez’, todo le pertenece. No solo la fama sino los derechos sobre sus canciones y sus archivos fotográficos y de video; que ahora son el tesoro de miles de aficionados, hijos y familiares. Así, una estrella brillará junto a muchas más que han viajado, pero continuará en los recuerdos.

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